Empatía, más allá del comprender es sentir.
Retomo mi escritura con esta reflexión que he vivido en mi propia piel en los últimos meses.
Empatía, más allá del comprender es sentir.
Hace unos días hablabamos de hacer juicios en clase, es más, estuvimos intercambiando acerca de ello en facebook. Tocaba yo el tema porque es difícil evitar el juicio, en realidad nuestro cambio está en la toma de conciencia del mismo y qué hacemos a partir de ese «darnos cuenta».
Ante esa idea de cómo esos juicios y pre-juicios aparecen en nosotros con respecto a una situación o una persona, ¿qué hacer? Sobradamente entendíamos y sabemos que la empatía es la cualidad que más ayuda para salir de ese juicio y tomar otra actitud.
Bien parece que muchos tengamos claro qué es la empatía, aunque hay un matiz que se nos escapa en muchas ocasiones, comprender se hace desde la cabeza y sentir desde el corazón.
Es cierto que la empatía es entender y comprender al otro desde su mapa, ¡qué te voy a decir yo como coach! Practico la empatía con mis clientes, por supuesto, porque para acompañarles busco la comprensión de su visión del mundo, a veces tan distinta de la mía. Esa es la palabra que hace la diferencia «acompañar», esta me permite conectar con sus emociones, es ser capaces de acercarme a qué sienten en esa situación aunque eso sí sin identificarme al completo.
¿Qué sucede en nuestro ámbito privado? Aunque eso es empatizar soy consciente que muchas veces no actuamos así, nos quedamos en comprender y en dar soluciones, apoyo, respuestas cuando la persona en muchas ocasiones está pidiendo, acompañame en este momento, en este dolor, entiende que para mi está siendo difícil.
Por esta razón cuando quien tengo enfrente es alguien cercano como un amigo o un familiar procuro preguntar si quiere que sea coach, que le aporte preguntas de auto-reflexión, o bien, si quiere que le de opinión y, a partir de ya, simplemente decir te acompaño en esto. ¿Sabes por qué? Porque hay montones de situaciones, por mucho empeño que ponga en comprender que yo no he vivido y no puedo saber realmente cómo siente el otro, solo puedo acompañarle, estar presente.
Esto es lo que yo he llegado a pedir a algunos amigos: «Tú no sabes qué es esto, no quiero soluciones ni cuestionamientos, eso ya lo se hacer yo, lo que quiero en este momento es que me acompañes en esto que siento, que escuches más allá de mis palabras, mis emociones, que entiendas que tú no tienes respuesta para esto, solo yo la tengo. Mañana buscaré esa respuesta, hoy solo necesito que acompañes mi sentir.»
Esto es lo que quería que entiendas, que comprender al otro es un gran paso. Ahora bien, nunca olvides que lo realmente importante es acercarte lo más posible a su sentir y acompañarle.
Por dejarte un pequeño resumen te diría que estas son las 3 claves que acompañan a la empatía en mayúsculas:
1. Comprender sin juzgar
2. Acompañar sin aconsejar
3. Sentir sin identificarse.
En este vídeo puedes ver la diferencia entre empatía y simpatía, ahora ya no te quedarán dudas.
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AUTORA
   
Susana García Gutiérrez,
Formadora y Coach de Familia-Educativo Sistémico, fundadora de “Familia y coaching”, Fundadora y directora de Centro FAMES (Centro de Formación para la Familia y la Escuela). Es 1ª Coach de Familias Monoparentales en España.
Co-fundadora de AECOFAME (Asociación Española de Coaching de Familia y Educativo) y su primera presidenta 2010-13
 
 
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