Ejemplo de mi último proceso de auto-coaching
Durante la pasada semana estuve ausente. Aunque un poco fuera de mi primera intención, creo que ha sido una buena elección. Espero que hayas descansado y retomado energía para continuar tu proceso de mejora. Yo así lo he hecho.
Una de las actividades que he practicado ha sido esquiar. Todavía tengo un bajo nivel en este deporte, aunque voy mejorando. Si me preguntas cómo mejoro es que aún dudas que yo llevo mi profesión y las cosas que aprendo a cada ámbito de mi propia vida. Si … haciéndome coaching. Tuve la oportunidad de dejar a mi hijo en buenas manos y dedicarme el tiempo a mi misma, imprescindible si quieres hacer algo para ti es tomarte un tiempo personal.
En las primeras bajadas eran los esquies los que me manejaban a mi en algunos momentos, tras los cuales aparecía el miedo. ¿Te suena esa sensación cuando la vida te arrastra en vez de manejarla tú? En este caso sucedía lo mismo. Como decidí que esa situación no era la que yo deseaba opté por elegir qué quería que sucediese y después empecé a estudiar la situación.
Así empecé por tomar conciencia de cada movimiento, cada respiración, cada emoción y sensación que vivía, qué pasaba en cada bajada, en cada giro, al frenar y al acelerar. Me hice varias preguntas, entre ellas:
– ¿Qué quiero cambiar?
– ¿Qué emoción estoy sintiendo ahora?
– ¿En qué momento exacto la siento?
– ¿Qué o quién maneja esa situación?
– ¿Cómo he hecho hasta ahora para controlar los giros?
– ¿Qué me está funcionando bien?
– ¿Cuál es el reto más importante en este momento?
– ¿Qué puedo hacer de distinto para cambiar las cosas?
– ¿Qué momento voy a elegir para probar esta nueva acción?
– ¿Qué resultados obtuve tras la prueba?
Como ves, las mismas preguntas que se harán en cualquier proceso de mejora. Lo realmente importante tiene que ver con estar atento con lo que sucede, tener confianza y comprometerse con ello independientemente del aspecto, habilidad o situación que quieras modificar.
La siguiente etapa fue seguir las respuestas, hacer algo distinto en cada paso, ensayo y error. Cuando fallaba estudiaba en qué para hacerlo mejor la siguiente vez. Ahora bien, cuando funcionaba me daba a mí misma toda clase de elogios porque sabía es esfuerzo que estaba suponiendo.
Si, al final, el objetivo de ese día fue conseguido. Yo guiaba a mis esquies y no ellos a mí. Conseguí frenar y acelerar donde quería hacerlo. ¡Después bajé a celebrarlo!
Esto es sólo un ejemplo de cómo yo utilizo el coaching en cualquier momento de mi vida. Ahora tú, con estas premisas que te he marcado y con similares preguntas puedes elaborar tu próximo plan para mejorar algún aspecto o habilidad en tu vida.
Te reto a hacerlo y que me hagas llegar los comentarios de tu experiencia.
AUTORA
   
Susana García Gutiérrez,
Formadora y Coach de Familia-Educativo Sistémico, fundadora de “Familia y coaching”, Fundadora y directora de Centro FAMES (Centro de Formación para la Familia y la Escuela). Es 1ª Coach de Familias Monoparentales en España.
Co-fundadora de AECOFAME (Asociación Española de Coaching de Familia y Educativo) y su primera presidenta 2010-13
 
 
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