Cachete si y cachete no

Cachete si y cachete no

por / jueves, 05 mayo 2016 / Publicado enaprender, familia, hijos, madres, padres
No a pegar - familiaycoaching

Otra discusión que traigo en este artículo. Una vez más defensores y detractores sobre algo sin conseguir entenderse. Esta vez el tema es cachete si y cachete no.

En realidad, la respuesta profesional y oficial es NO con mayúsculas. Yo apoyo completamente esto. Ahora bien, hay una cultura popular de defensa del si. Mientras, el estado, en lugar de generar estructuras para dar recursos a los padres, convierte a estos en delincuentes.

En estos días me he vuelto a encontrar varios artículos al respecto, especialmente me sorprenden los comentarios de los lectores. El titular de uno de ellos hace referencia explícita al hecho de la violencia que se ejerce al dar un cachete a los hijos, te puedo asegurar que los comentarios no pueden dejar indiferente. A excepción de uno todos esas intervenciones estaban a favor de utilizar ese tipo de violencia como método educativo (porque un gran número de personas entiende que eso no es violencia).

Y mira que entiendo de dónde viene, entiendo sus mensajes, entiendo porque hace muchos años yo tenía el mismo sentir. Es cierto que no se ha generado ningún trauma en muchos casos, eso para nada quiere decir que sea un método para educar ni una herramienta útil. ¡Pues no!, todo lo contrarioi. Ni yo tampoco he tenido trauma por eso específicamente, aunque una vez (y solo una) mi madre me dio un tortazo monumental. Por esa razón yo no me convertiría en juez de nadie por hacerlo una vez. Ahora bien, si he aprendido que cuando se hace eso es por impaciencia y falta de recursos. Es decir, la misma respuesta que achacan los del “si” a aquellos que no ponen normas. En realidad son dos extremos que se tocan en ocasiones.

Me resulta muy triste este asunto, me lleva a recuerdos de momentos vividos, cuando aún me quedaba mucho por aprender. Entonces me di cuenta qué frágiles éramos los padres, emocionalmente hablando. Soy humana, así pues entiendo que se nos haya “escapado” ese cachete alguna vez, a mí también. Hoy, me duele ese recuerdo, aunque ya me he perdonado. Eso me llevó a buscar otra forma de hacer las cosas, hay alternativas. ¿Me preguntas si eso le creará un trauma? Dependerá de las veces, la intensidad y las circunstancias. Puede que sí, puede que no. Aunque esa no es la pregunta adecuada, lo correcto es preguntar, ¿existe otra forma de conseguir el mismo objetivo sin pegar? La respuesta es, , se pueden enseñar normas, fomentar la responsabilidad y el criterio personal sin necesidad de cortar un mal comportamiento con un cachete.

No se trata de juzgar a quien lo hizo alguna vez, ni de convertirte en un delincuente, aunque me gustaría que esta reflexión sirva para darte cuenta que ese es un camino erróneo. En lugar de resolver la situación, solo la esconde. Pretender que un golpe enseñe a tu hijo a tener respeto es como si tu jefe te zarandease porque repetiste el mismo error con varios clientes y no seguiste sus instrucciones.

El problema principal en toda esa literatura radica en posicionarse en: “yo llevo razón y los otros están equivocados”. La sutileza está en querer ver solo un lado de la montaña, en lugar de subirse y ver muchos otros paisajes. Me explico. Unos asocian el cachete a poner límites y según su perspectiva quienes no da cachetes son blandos y conseguirán hijos tiranos sin límites; otros atacan a quiénes no conociendo otros recursos los usan porque los usaron con ellos y consideran que les fue bien. ¿A nadie se le ha ocurrido que hay más opciones? Como te decía, sí existen. Se puede conseguir el mismo resultado que algunos buscan con ese cachete sin necesidad de usarlo. ¿No te parece una gran idea? Bien, lo sé, también hay (porque en mi trabajo me he encontrado situaciones) quienes no ponen límites ni frenos, con cachetes o sin ellos.

Mi sugerencia es, me repito, subir a la montaña. ¡Hay más opciones! De hecho hay la posibilidad de poner límites, aportar recursos, dar opciones y educar a los hijos en valores, con criterio personal consciente, asumiendo responsabilidades y consecuencias de sus actos, con capacidad para tomar decisiones adecuadas y en respeto con ellos mismos y, por supuesto, con su entorno. Y todo ello, sin necesidad de utilizar ni cachetes ni nada que se le parezca.

Claro que este camino requiere de una capacidad de gestión personal, de auto-crítica. ¿Sabes cuántas veces los padres somos los generadores de esas circunstancias que se nos van de las manos? No se trata de culpabilizar, solo de mirar y entender que también nosotros hemos de cambiar algo. No esperes una obediencia ciega, es más, yo en clase pregunto: ¿realmente quieres que tus hijos te obedezcan ciegamente? ¿A ti y a cuántos más? Porque luego tenemos el efecto borrego, seguir a uno quien te dice qué hay que hacer. Mejor enseñemos a pensar y ser críticos, a cuestionar y cuestionarse, a elegir la mejor opción para ellos y, entretanto, a negociar con quienes tienen o desean otras opciones.

Como decían en aquellas elecciones, ¡Si se puede! Cuánto trabajo nos queda para intentar no cegarnos, para salir de mi método es el bueno y el resto son… ¿Cómo? Abriendo la mente y el corazón, ambos de la mano, para comprender que hay más formas de hacer las cosas que aquella que cada uno aprendió. Es más, hay algunas incluso mejores, hay una mejor forma de ser padres. ¿Cuesta? Mucho, lo puedo asegurar. No solo como profesional, mucho más como madre, porque cada día hay situaciones que me ponen a prueba, veces en la que cometo errores. Sí, yo también di una vez un cachete. Al menos, conseguí tomar conciencia de la inutilidad de mi acto, porque ni mucho menos mejoró la situación, todo lo contrario. Y entonces busqué aprender y seguir aprendiendo, a partir de ahí creé un camino. Y puse en práctica y me formé, entonces ayudé a otros a tomar conciencia de las propias capacidades y de las posibilidades de mejora.

Se puede hacer de otra forma, poner normas y límites, ser una autoridad del tipo referente y líder de los hijos, apoyarles para que crezcan y tengan criterio personal. Se puede si, con trabajo diario, con tesón y, especialmente, con amor. Dando permiso a las muchas veces que, aun así, seguiremos errando. Sobre todo, para entender que se puede hacer todo eso sin necesidad de utilizar un golpe.

El día que golpeas es el día que diste la razón a tus hijos si su objetivo era sacarte de tus casillas, es el día que perdiste la batalla. Si quieres de verdad sentirte un ganador en tu labor educativa como padre o madre, consigue todo eso expuesto sin levantar esa mano. Ese es el reto que te propongo, ¿te apuntas?

Planteate lo siguiente, entre las opciones a y z, existe la opción b, existen, seguro, algunas letras más del abecedario. Hay más formas de hacer las cosas.

a)      Cachete-autoritarismo-poder-miedo  (obediencia con o sin comprensión dependiendo de la persona – violencia ejercida por falta de otros recursos)

b)      Autoridad-educación en valores y consecuencias (responsabilidad y criterio – aprendizaje de recursos nuevos por los padres – educar y enseñar recursos a los hijos – límites sanos y normas con conciencia – aprender a tomar decisiones y a respetar a los demás y a sí mismos) – NO ES UTOPIA – Existe y muchos lo ponemos en práctica y seguimos aprendiendo.

c)       d) ….

z)       Hiperprotección-incoherencia-sin autoridad (sin límites ni normas – falta de modelo – problemas para respetar a los demás – falta de criterio y responsabilidad)

Susana García GutiérrezCoach de Familia Sistémico,  fundadora de “Familia y coaching”, Co-fundadora de AECOFAME (Asociación Española de Coaching de Familia y Educativo) y su primera presidenta 2010-13. Fundadora y CEO de Centro FAMES (Centro de Formación para la Familia y la Escuela). Es 1ª Coach de Familias Monoparentales en España.

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AUTORA

    Susana García - imagen circularSusana García Gutiérrez, Formadora y Coach de Familia-Educativo Sistémico,  fundadora de “Familia y coaching”, Fundadora y directora de Centro FAMES (Centro de Formación para la Familia y la Escuela). Es 1ª Coach de Familias Monoparentales en España. Co-fundadora de AECOFAME (Asociación Española de Coaching de Familia y Educativo) y su primera presidenta 2010-13    

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