Las 3 claves básicas para crear normas con sentido en tu hogar - Coaching de familia sistémico

Las 3 claves básicas para crear normas con sentido en tu hogar

por / miércoles, 21 mayo 2014 / Publicado enconflictos, familia, hijos, padres

Las normas apoyan la buena convivencia y forman parte de lo que se considera ética social, por tanto tenemos normas. Un límite es en muchos casos eso, una norma. Ahora bien, la pregunta de autoreflexión que me gustaría que te hicieses es la siguiente:

Si las normas son para apoyar la convivencia, ¿han de tener sentido y realmente conseguir este objetivo? Si tu respuesta es si, estamos de acuerdo. Una norma simplemente desde “porque si, porque lo mando yo” tiene poco recorrido. Quizá consigas que alguien la cumpla, ¿a qué precio? ¿se entenderá? ¿aporta crecimiento, conciencia y desarrollo? ¿o simplemente constriñe y quita libertades? Supongo que estarás conmigo en la necesidad de establecer normas que verdaderamente ayuden a los implicados.

Ponemos normas a los hijos basados en este principio en la mayoría de las situaciones, solo que en ocasiones nos olvidamos del fin y la motivación. Y eso es clave si queremos que se cumplan.

Voy a contarte todo esto en ejemplos. Se que va a ser un artículo algo largo aunque creo que esta reflexión te merecerá la pena y te ayudará en tu día a día como padre. Y también puedes aplicarlo con tu empresa, compañeros de trabajo, etc.

El primer ejemplo es más corto y directo. Tienes un hijo entrado en la adolescencia, vamos que empieza a salir con sus amigos a tomar algo, pasear, hacer deporte. Lo habitual es llegar a establecer un ritmo de horarios de salida. En muchos casos ese horario es diferente los fines de semana que un día de diario pues el día a día necesita combinar con tareas como el estudio, agenda de otras actividades, los hábitos de organización de comidas, etc. Esto es porque en bastantes ocasiones se es algo más flexible en los fines de semana.

Partiendo de esta premisa, quieres que tu hijo o hija llegue “pronto” con la idea de cuidado que tenemos muchos padres. Recuerda definir pronto de una manera concreta. Imagina que dices las 22:30 (ojo que esto es solo un ejemplo). Tu hijo insiste en estar media hora más porque sus amigos vuelven todos juntos a esa hora.

Aquí aparecen varias preguntas. ¿Nos dejamos llevar por lo que hacen otros? ¿Insistimos en nuestra norma y forma de entender las cosas? ¿Flexibilizamos o no? La pregunta que yo te hago es, vuelve al inicio. ¿Para qué creaste esta norma? ¿Es por seguridad? Si es así entonces busca la respuesta a esta pregunta, ¿qué es más seguro para ti que vuelva antes aunque solo o que vuelva más tarde con otros chicos? No se trata de evaluar si una u otra es mejor, sino que la respuesta sea consecuencia directa de la motivación inicial de la norma. Busca que el niño o el joven la entienda, aunque pueda no compartirla en muchos aspectos, al menos es importante que sepa que hay algo tras esa norma.

Después vendrá si tenéis que negociar o no, en función de cuanto se cuestiona tu hijo ese aspecto y de si tomas en consideración su argumentación. Eso es ya la segunda parte. Ante todo, es importante que el límite puesto tenga sentido con el objetivo que se persigue.

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Ahora te voy a contar mi ejemplo, ayer mismo, con una compañía. Y quiero que reflexiones sobre si tú has vivido cosas similares.

 Si esto te ayuda a tomar conciencia de la importancia de cómo establecer una norma de forma que realmente cumpla un objetivo para ayudar a la convivencia me sentiré realmente contenta.

Te pido observar ante esta reflexión. Me refiero a detallar los conceptos, a la necesidad de tomar conciencia que una norma si tiene un fin para mejorar un servicio sea de verdad así. Es decir, es importante que tengan una coherencia, tanto si son para nuestros hijos como si son establecidas en una empresa u organización.

Ya he explicado algunas veces que las palabras, eso que es solo un 7% de nuestra comunicación puede llevarnos a tantos problemas en la misma porque cada uno de nosotros puede interpretarlas de forma distinta.  No aprendemos ni particulares ni empresas a ser concretos y detallar los mensajes, se sigue creyendo que pocas palabras bastan y “damos por supuesto” que el otro nos entiende. Puffff, ¡¡error!!

Ayer mismo, al volver de Londres, me encontré con este asunto de las interpretaciones y suposiciones. Como premisa diré que suelo seguir las normas, entiendo que cuando contrato algo es lo que hay, tomo las consecuencias. Toma nota de esto, necesitamos conocer las consecuencias para tener muy claro qué estamos eligiendo. Por eso es tan importante confirmar que tus hijos las conocen.

Esta fue la situación. Aeropuerto, compañía de bajo costo, Easyjet. Mi billete que tiene un mensaje escrito de  “solo un equipaje de mano”. Yo que llevo una maleta pequeña (que cumple normativa) y mi bolso.

El periplo empieza cuando yo tengo mi definición de equipaje, que en ningún caso incluía hasta ese momento mi bolso. Al llegar a control me hacen saber que ese bolso es equipaje y que he de meterlo en la maleta. ¡Horror!  Aunque bastante enfadada pues en el billete no dice que el bolso tiene consideración de equipaje y no hacen esa diferenciación, como yo cumplo normas, hago lo que me dicen, meto todo mi bolso en la maleta. No dispongo de bolsillos por lo que voy sin nada.

Lo divertido, porque así optamos por hacerlo, en plan queja-diversión, fue cuando al entrar al avión me pidieron el billete y le dije tranquilamente que lo tenía en la maleta. Tocó sacar todo y volverlo a meter con el correspondiente trastorno al resto durante el embarque. Básico saber la motivación. Vamos que la mayoría tenemos claro que esto es para ingresar más dinero. Y es lícito, hacerlo, eso si, advirtiendo de las consecuencias a los usuarios antes de comprar el billete para dar capacidad de elección. Y además, que si la norma existe sea de cumplimiento para todos, y sino especificar excepciones.

De hecho, no vi escrito, aunque si me enteré que cuando compras en el duty free, eso si que puedes meterlo en el avión aunque lleves también una maleta.

El resultado final es, si llevas bolso para tus pastillas, inhaladores, pañales para el niño, compresas, cámara de fotos, pañuelos de papel o todas esas cosas que pueden hacerte falta durante el vuelo, simplemente nunca podrás ir sin facturar tu equipaje. Y eso, en mi opinión, es lo que necesita ser especificado en el billete.

¿Qué conclusiones sacas para tu vida familiar? Con los hijos pasa igual, ¿para qué un límite concreto?

Como mínimo, por tanto, ten en cuenta estas 3 claves básicas para establecer normas con sentido dentro de tu hogar:

1. Establecer el para qué de la norma y proponerte cumplirlo hasta el final, aunque eso signifique rehacerla en algún momento. Si entendemos el motivo, vemos los beneficios aunque no los compartamos al completo, es más fácil seguir una norma.

2. Definir de forma muy concreta, sin dejar hilos sueltos a la interpretación. Y si quedara alguno, volvemos a re-definir cada vez más detallada. Así todos sabrán qué hay, cómo actuar y, muy importante, dejar claras las consecuencias de no cumplir.

3. Coherencia a la hora de po

nerla en práctica. Si ha de cumplirse es para todos. Si hay una norma establecida para mejor convivencia no podemos decirles, yo si puedo saltármela y tú no, hoy la cumplimos y mañana no, hoy me va bien ser rígido y el próximo día dejo que te la saltes sin control. Es decir, empezamos por nosotros para que ellos realmente entiendan que así es. ¿Ser flexible? Si, distinguiendo que un día excepcional es eso, algo que pasa una vez.

Y te añadiría una clave más:

4. Recuerda que los padres ponemos ciertos límites mientras que los hijos tienen casi como principio saltarse estos para ver hasta dónde pueden llegar. Es decir, habrá un espacio siempre de tira y afloja con ellos, porque para establecer su propio mapa del mundo, su criterio personal necesitan probar. Eso si, es bien distinto probar teniendo un límite que no teniéndolo. Al existir este el joven sabe que saltarlo tendrá consecuencias o se está poniendo en situación de peligro. Si hicimos bien nuestra labor, medirá mucho qué saltarse, cuándo hacerlo y qué no saltarse.

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“Limites y autoridad: Se lider y referente para tus hijos”

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Susana García GutiérrezCoach de Familia Sistémico,  fundadora de “Familia y coaching”, Co-fundadora de AECOFAM (Asociación Española de Coaching de Familia) y su primera presidenta 2010-13.  Es 1ª Coach de Familias Monoparentales en España

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AUTORA

    Susana García - imagen circularSusana García Gutiérrez, Formadora y Coach de Familia-Educativo Sistémico,  fundadora de “Familia y coaching”, Fundadora y directora de Centro FAMES (Centro de Formación para la Familia y la Escuela). Es 1ª Coach de Familias Monoparentales en España. Co-fundadora de AECOFAME (Asociación Española de Coaching de Familia y Educativo) y su primera presidenta 2010-13    

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