Conciliación en una familia monoparental

Conciliación en una familia monoparental

por / jueves, 08 marzo 2012 / Publicado enconciliar, madres, monoparental, mujer, padres, trabajo

Ayer participé en la Semana de la Mujer a través de la Concejalía de Mujer de Collado-Villalba. Yo expuse cómo es la conciliación y el mundo laboral siendo familia monoparental, todo ello bajo el título “Superando Obstáculos”.

Escuché a mujeres que hablaron sobre los cambios conseguidos los últimos 50 años, retos sociales y personales, madres y no madres, empresarias y amas de casa. Sobre todo, acogí con gran interés, cuando algunas personas hablaron de la necesidad de recoger los esfuerzos tanto de hombres como de mujeres en apoyar estos cambios y en caminar juntos por una sociedad que incluye en vez de excluir. Una gran riqueza de la que aprendí. En cualquier caso, mi intención fue poner sobre la mesa la dificultad que supone conciliar, para las mujeres que son madres y además están solas, su familia y su profesión.

Soy consciente de los problemas que los hombres también tienen en muchas ocasiones a este respecto. No obstante, siendo hoy el Día de la Mujer, me he permitido hablar más desde esa posición y, porque yo soy mujer y esta es parte de mi experiencia.

Al preparar esa exposición releí estos días la Ley de Conciliación de la vida familiar y laboral. Con mi reconocimiento de su aportación a nuestra evolución social, también puedo reconocer que, al igual que muchas otras leyes, se olvida de la especificidad de la familia monoparental. Esta ley se enfoca en acortar la brecha existente entre hombres y mujeres acerca de sus responsabilidades familiares y cómo esto afecta al entorno laboral. Te resumo aunque sea de una manera muy escueta: trata del reparto de tareas familiares y de tener iguales derechos a la hora de atender a la misma, con el objetivo de evitar que las empresas tomen decisiones sexistas en su contratación.

Si trasladamos esto a la familia monoparental, según qué casos puede acogerse poco o nada a esta repartición de tareas. Es decir, según se haya llegado a esa situación, cómo sean las circunstancias entre progenitores o la inexistencia de alguno de ellos, el asunto de repartir es poco viable o inexistente.

Esto puede generar en ti, si eres familia monoparental, un sentimiento de invisibilidad. Créeme, te entiendo. En la práctica así es todavía, aunque ya se han ido produciendo pequeños cambios que poco a poco nos hacen más visibles. Como ya sabéis algunos soy una defensora a ultranza de generar cambios legales diferenciales para nuestro tipo de familia.

Yo he tenido estas sensaciones tanto cuando trabajaba en una gran multinacional como cuando decidí emprender. Aunque esto último me permitió gestionar mejor mis horarios y trabajar en lo que realmente me apasiona, necesita un esfuerzo y dedicación importantes. Si ser emprendedora es una carrera de fondo, en el caso de una familia monoparental ostentada por una única persona, se convierte en un fondo bastante profundo. Y si, además, quieres, como yo, mantener un sano equilibrio con tu vida familiar, supone tomar la conciencia que esto puede llevarte algo más de tiempo. Por ello, cualquier ayuda para promover la conciliación en este tipo de familias sería de gran valor.

Quizá te hayas encontrado con retos como estos:

– Inviabilidad para solicitar jornada reducida ya que eres la única persona que aporta ingresos económicos a la unidad familiar.
– Imposibilidad de solicitar cambio de horarios por incompatibilidad de tu jornada de trabajo con la escolar.
– Dificultades para trabajar todas las tardes dado que tus hijos están en casa.
– Y otros problemas como: fines de semana, guardias, enfermedades de los hijos, etc.

De hecho, muchas familias monoparentales siguen en este mundo aportando y trabajando, haciendo el doble de tareas para seguir el ritmo socialmente impuesto. Estas son algunas de las razones por las que yo decidí realizar cambios que eran necesarios en mi vida para conseguir el mejor nivel de conciliación de todos mis roles, aplicándolo día a día. ¡Despierta! Independientemente de los cambios legislativos, tú también puedes transformar algunas cosas.

Las preguntas que yo te hago ahora son:
– ¿Qué piensas hacer tú mientras estos cambios a nivel legislativo se consolidan?
– ¿Cómo vas tú a gestionar tu vida para poder conciliar?
– ¿Qué te has planteado para encontrar el equilibrio entre tu vida personal y familiar?

Esta es la situación actual y como decimos en coaching: si quieres conseguir un resultado distinto haz algo diferente.

¿Qué hago yo para conciliar en mi vida? Para poder dedicarme a mi negocio de coaching y la terapia, hacer algunos trabajos para otros, ser socia-fundadora y actualmente presidenta de una asociación (AECOFAM), pertenecer a otra asociación (ASIMPEA), dar conferencias, escribir artículos, impartir cursos y talleres. Y, por supuesto, dedicar tiempo a mi hijo y al resto de mi familia, mantener relación con mis amigos y conseguir un poco de tiempo para mi misma.

Te puedo decir que cuando te dedicas a hacer aquello que te gusta el tiempo pasa volando y, a veces, conciliar tiene un significado más allá que dedicar tiempo a mi familia, se convierte en qué tiempo y haciendo qué. Porque montar un negocio requiere compromiso, amor por lo que haces, creer en ti y mucha perseverancia. Eso si, puedes organizar esto según tus necesidades personales, en ocasiones claro, porque luego están las necesidades de tus clientes. Objetivo, buscar el equilibrio entre ambas.

Yo, por ejemplo, hay determinados asuntos que no atiendo a partir de las 20:00, porque a partir de esa hora es un tiempo dedicado mayoritariamente a mi familia. Aunque ofrezco cursos y conferencias que pueden finalizar a las 21:00. En estos casos es algo organizado en función de mi vida.

¿Cómo hago lo que hago entonces? Pues poniendo en práctica estas 4 claves:

1. La clave principal es poner límites y saber decir NO. Después puedes flexibilizarlos, ahora bien, tenerlos claros y mejor por escrito te darán una perspectiva clara de tus tiempos y de cuánto decides dedicar a cada actividad.
2. Priorizar las tareas. Determinar que es especialmente importante. Dar a cada cosa su espacio, sabiendo qué es urgente y qué cosas puedo dejar pasar. Para ello tengo mi propio criterio y me salgo de cánones y patrones que vienen de otros (familia, sociales, etc.).
3. Delegando tareas. Es decir soltando y entendiendo que ni puedo ni quiero hacerlo todo y que muchas veces perseguimos una perfección innecesaria. Porque si no cambio, ello me pasará factura emocional y físicamente en el futuro.
4. Estar presente en cada cosa que hago. Si estás trabajando pon tu atención en ello, si estás en casa con tu hijo pon la máxima atención en lo que estáis haciendo, incluso aunque te guste mucho tu trabajo. Muchas veces cómo utilizas tu tiempo es tan importante como la cantidad de él que tienes.

Tú te mereces disfrutar de tu vida familiar, de tu desarrollo profesional y también de tu propia persona. Hacerlo con la ayuda de las instituciones es un gran sueño por el que estamos luchando, ahora bien, recuerda que los cambios más notables evolucionan de dentro hacia afuera.

“Sé tu el cambio que quieres ver en el mundo” – Gandhi.

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Susana García GutiérrezCoach de Familia Sistémico,  fundadora de “Familia y coaching”, Co-fundadora de AECOFAME (Asociación Española de Coaching de Familia y Educativo) y su primera presidenta 2010-13. Fundadora y Directora de Centro FAMES (Centro de Formación para la Familia y la Escuela). Es 1ª Coach de Familias Monoparentales en España.

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AUTORA

    Susana García - imagen circularSusana García Gutiérrez, Formadora y Coach de Familia-Educativo Sistémico,  fundadora de “Familia y coaching”, Fundadora y directora de Centro FAMES (Centro de Formación para la Familia y la Escuela). Es 1ª Coach de Familias Monoparentales en España. Co-fundadora de AECOFAME (Asociación Española de Coaching de Familia y Educativo) y su primera presidenta 2010-13    

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12 Responses to “Conciliación en una familia monoparental”

  1. Cuando me separé mis cuatro hijos eran adolescentes y yo me sentia, de alguna forma, responsable de que fueran felices. Eso me llevo a la erronea actitud de cargarme de trabajo e intentar -sin lograrlo claro- ser una superwoman. Cansancio, cierta tristeza, sentimientos de no llegar a todo, tolerancia con el no reparto de tareas domesticas con mis hijos… Al parecer mi tolerancia hacia la frustracion era grande hasta que, un dia….Os cuento que pasó.
    Era fin de semana, me habia levantado con una energia expansiva tremenda. Puse varias lavadoras, planché montañas de camisas, calzoncillos,pantalones, polos y sueters. Muy contenta me dispuse a colocar todo en el armario de mis hijos con la idea “que bien de tener todo a punto”. La puerta del armario estaba como encajada y, al abrirla, montañas de ropa liada, enrollada, mezclado lo limpio con lo sucio se me vino encima. De pronto, un golpe de lagrimas me subio a los ojos sin mi permiso y empece a llorar con un desbordamiento parecido a un torrente de montaña.
    Me di cuenta como mi tolerancia, la falta de poner limites, la sobreproteccion, el cariño mal entendido era la causa de ese exceso de trabajo sobre mi con unas consecuencias importantes en la falta de educacion en conciliar tareas domesticas para mis hijos.
    No solo esa erronea actitud mia estaba provocando conflictos para nuestra convivencia, sino que esa “mala educacion” en compartir sería una carga para la futura pareja de cada cual.
    A partir de entonces (y han pasado años) las normas fueron:
    – cada uno es responsable de su ropa
    – tomaremos acuerdos de repartos de tarea
    – las zonas “comunes” han de estar limpias y ordenadas, y es responsabilidad de todos.
    – el espacio privado (dormitorio individual) es responsabilidad de cada uno. En caso de que la habitacion este desordenada, la persona que ayuda a la limpieza general se abstendra de ordenar/limpiar ahi.
    Han pasado los años… mis hijos viven fuera de casa hace tiempo. Se que comparten tareas, unos mas, otros menos.La historia se repite y serán ellos quien ahora eduquen a sus hijos. Espero que mejor que yo lo hice.
    Rosa Estañ

    • Gracias Rosa por compartir tu historia. Nos va a servir de aprendizaje, sobre todo para evitar esa figura de superwoman que está muy lejos de ayudarnos.

      Comparto contigo la importancia de hacerles responsables también de sus propias vidas. Ya voy viendo sus frutos ahora que tiene 13 años.

      Te mando un gran abrazo.

  2. Gracias Susana por el articulo.
    De nuevo se hace evidente que nos enfrascamos en el día a dia y sin darnos cuenta nos sobrepasamos de trabajo y responsabilidades.
    Hay que saber delegar y eso es algo que me cuesta mucho. Yo como mujer separada y con hijos se lo que es no tener ni un minuto para mi. Me cuesta mucho sacar mis proyectos adelante. Seguire las 4 claves y pondré horarios al día para poder así disfrutar de mi y de mis hijos y no saturarme.
    Gracias de nuevo.
    Besotes

  3. LOLA dice: Responder

    Hola Susana,
    sabes que te sigo con interés. Soy madre soltera a todos los efectos desde hace ya casi 5 años…Es muy duro, las soledades, la dispersión, por que no sabes por donde empezar, el sentimiento horrible de pensar que no atiendes a tu hijo como debieras. difícil. Pero hay que aprender, para empezar no somos superwoman, no vale la pena ni intentarlo, por que somos personas lo primero, con personajillos a nuestro cargo,pero personas y en este caso MUJER. También he aprendido a pedir ayuda y a disfrutar de mi hijo como se merece y también de mi.

    • Lola, muchas gracias por tu comentario.

      Entiendo lo que dices de la soledad y el sentimiento de culpa. Aprender, eso hemos hecho, porque para que ellos estén bien nosotros necesitamos estar bien y cuidarnos.

      Pedir ayuda es la tarea pendiente, porque hemos caminado durante años sin pedirla. Yo también lo aprendí en su momento. Mi enhorabuena por ese paso.

      Espero que otras madres y padres entiendan que ser superwoman o superman es un lastre que nos hemos colgado que lejos de beneficiarnos nos limita.

      Un abrazo.

  4. Anonymous dice: Responder

    Entiendo bien lo que decís, ese sentimiento de no llegar a todo lo tengo más que presente.Yo también estoy sola con mis hijos, aunque el padre participa de bastantes cosas,pero he de decir que ya cuando estaba casada sentía que la logística doméstica -o como se quiera llamar- y algunas otras, dependían sólo de mí, e igualmente me desbordaban.
    He terminado el trimestre más que agotada con la sensación de cumplir con mis responsabilidades sólo a medio gas.Mi tendencia va más hacia el caos o el que surjan las cosas de forma natural.Esta mañana, algo más descansada he vuelto a ver con claridad que el vivir más tranquila y mejor pasa por lo que me planteo e intento muchísimas veces: mejorar la ORGANIZACIÓN. Creo que hay que dar un tiempo para cada cosa y por tanto hay que planificar, priorizar, repartir, pedir ayuda y colaboración.Con tus 4 puntos, Susana, bien.Conviene hacer un poco de análisis para encontrar soluciones que, aunque parezcan simples, ayudan mucho.Una de las últimas que he implementado,tan sencilla y banal que dudaba incluso comentar,es ésta que os cuento como ejemplo de que las pequeñas cosas también valen.Pues con el caos de la ropa decidí que cada cual utilizase una bolsita individual para la ropa interior para lavar e igualmente secar y recoger.Algo tan simple me ha dado la sensación de quitarme una pequeña carga de encima.Cada cual se hace cargo de la suya y empleamos el tiempo de todos, no sólo el mío.
    Creo que es necesario aumentar la productividad, entendida en el mejor sentido: ‘mayor rendimiento con el menor esfuerzo’, y estoy pensando incluso utilizar un sistema como el GTD (Getting Things Done)que me ayude a organizarme.Podéis encontrar mucha información en internet.
    Ánimo pues, las cosas no son fáciles, pero lo que se quiere se consigue, y yo desde luego quiero tener mayor satisfacción y vivir cada día mejor, idem para mis niños.
    un beso
    Pepa

  5. Gracias Pepa por pasarte y por tus ejemplos. Yo, desde luego, igual lo pongo en práctica. Y buscaré sobre el GTD.
    Estoy totalmente de acuerdo en hacer menos esfuerzo y disfrutar del tiempo, de nosotros y de nuestros hijos.
    Un beso.

  6. Conciliar la vida laboral con la personal es difícil pero en los casos de familiar monoparentales es casi una utopia.
    Especialmente en aquellas familias que disponen de medios económicos justos.

    Ante esa situación es imprescindible las medidas de apoyo, colaboración y responsabilidad. La historia que nos cuenta Rosa refleja un gran error que es muy habitual: el sentimiento de CULPA por esa situación de separación o divorcio.

    Se intenta “compensar” ese fracaso evitando el reparto de cargas y tareas domésticas. Me parece que es un tema muy importante y sobre el que hay mucho que trabajar para modificar esa cumpabilidald mal entendida.
    Un abrazo,
    Teresa Deira.

  7. Gracias Teresa por tu reflexión. Si, todavía la conciliación de verdad es una asignatura pendiente y, como dices, en la familia monoparental casi utópica.

    Totalmente de acuerdo en trabajar sobre esos sentimientos de culpa o cualquier otro que nos lleve a querer ser “super-padres”. Seamos padres amorosos, repartamos tareas y responsabilidades.

  8. Ana Mª Prats dice: Responder

    Efectivamente Susana, me veo reflejada en muchas de las reflexiones que haces en tu artículo. Es complicado conciliar el tiempo en nuestra situación, pero como bien dices hay que echarle cabeza al asunto… También utilizo algunas de las claves que propones, “decir no”: tengo un tiempo reservado para estar con mis hijos, dos tardes, y no transijo en esto, es mi tiempo para ellos y para mí con ellos; organizarse y dedicar con cierta flexibilidad el tiempo restante para trabajar en mi trabajo como Coach y en atender cuestiones más domésticas.
    Aunque estoy separada, he entendido desde el primer día que de quién me he separado es de mi exmarido, pero mis hijos están ahí y no tienen la culpa de que el padre y yo no podamos vivir juntos. Así es que hemos establecido el reparto de tareas y responsabilidades para con nuestros hijos en función de las posibilidades de cada uno. Afortunadamente ambos lo entendemos igual, de modo que (limando todos los días asperezas… conversamos todos los días) nos ponemos de acuerdo en los imprevistos, cambios de horarios, trabajos, viajes… en fin, que creo que este cambio legislativo que comentas empezará por nuestro propio entendimiento, el de cada familia para ir poco a poco agrandando esta conciencia social que será la que con más fuerza pueda generar los cambios que deseamos.
    Gracias Susana por tus reflexiones y por compartirlas.
    Un abrazo,
    Ana Mª Prats

  9. Gracias Ana por tu comentario. Enhorabuena por esa forma de hacer camino junto al padre de tus hijos para poner a los chicos por encima de vuestros intereses. Yo así lo hago también, limando esas asperezas que salen y aludes. Se que tu trabajo de coach ahí habrá sido crucial.

    Y tomo tus palabras acerca de que poco a poco cada uno de nosotros agrande esa conciencia social que finalmente lleve al cambio legislativo.

    Un gran abrazo.

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